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Poemas en Español

En la cocina

Tiempo de lluvia, milagro

Vago por el parque de un castillo
una noche de Agosto con llaves
que bajo la piel queman

Hay que matar un tiempo,
una infancia a la que uno está corroyendo

Pero es un lugar bello para estar, sin duda

Ciruelas secas, una lata de espagueti al tomate,
un padre que aparece

Desnudo una mañana en la cocina
y después no se deja ver nunca más

La espera

Uno espera a falta de otra cosa,
uno espera diez años y más.
Uno espera que las respuestas sean visibles
como manzanas de fines del verano
Uno espera y sigue viviendo su vida a la distancia,
uno espera veinte años y más

Respira con cautela para no molestar.
Alguien puede estar al otro lado del camino.
La maravillosa, paradisíaca noche sueca
cuando no hay otra cosa que esperar.

Esperar por ayuda y esperar compañía,
esperar que por un auricular llegue la vida
o por una ranura de correo,
esperar que la muerte haya acabado
de organizar su blanco archivo

Yo espero pues ninguna otra cosa puedo hacer,
espero treinta años y más.
Espero porque sé que en mi clara
delicada piel descansa parte de la tiniebla
que manda en este mundo.

Antes de todo

Como gaviotas flotan las cortinas
al viento, es lo pasado
que al rayo del sol yace secándose.

El rostro como espátula y
piernas como palos de tambor bajan
a la corteza cerebral.

Veo una familia, es mi familia,
con sus pálidos rostros redondos como platos
contra las ventanillas empañadas.

En todo caso es a mí al que saludan
cuando del estacionamiento parte el auto
y se vuelve una bestia de lata y sangre en el camino.

Se oyen voces que pronto se mezclan
con la bocina y el camión del heladero
y nubes de polución.

No pueden ya las casas conservar
para sí mismas
pensamientos en marco de cemento.

Antes de que todo lento declinase,
y las ventanas se agrisaran como cajas registradoras
Pesados muebles como palomas urbanas.

Paisaje

El paisaje no cambia:
miras hora tras hora mas vista es la misma
La diversión consiste en el vuelo circular del milano
y el balanceo lento de una vaca

La naturaleza no es un aparato de TV

La luna sube y el espacio se alumbra
Como un ahogado te izas de tu peluda silla

Vestigios

Los recuerdos como autos estrellados a mi alrededor,
vestigios raros en el techo de la casa
Faroles de las calles todavía encendidos,
la luz tan fría que humea en las lámparas
Camiones y autobuses
pasan tosiendo

He dejado las plantas en la caja de vidrio del invernadero,
Noviembre y morirás
El amarillo y rojo del verano, ahora incomprensible
Sobre el estiércol pasa el grajo
a enormes zancos, abrigo negro, mudo

Un auto hace chillar los cambios en la curva
donde los enanos de la hierba miran a los que pasan
Imperiosa la niebla quiere estar en todas partes

Otra vez silencio
Se oyen autos a más o menos tres quilómetros de distancia,
amontonadas, 15 vacas duermen más allá del basurero

No es el calor de Grecia
o España, este es el Noviembre escanés
y derivas nocturnas

He estado sentado tanto tiempo aquí que ya no
recuerdo cómo se siente estar de pie,
usar mi cuerpo para otra cosa que
una bolsa de piel llena de líquidos
Vestigios raros

Si al menos el sol apareciese
Al menos
Mañana es el primer día de Adviento

Traducciones de Roberto Mascaró
©2007

Lentamente

En el bosque retumba un disparo:
un ladrido atraviesa el verdor
Tractor rojo como un zorro da sombra

*

Saludo memorias que se enfrían
y casas tapiadas,
aquí y allá se ve un haz de luz
buscando el cielo

Una cortina musical con un hit sueco
se desprende de su base,
hace que una vaca vuelva la cabeza

Aquí en el despoblado hay alguien que
enciende su brasero,
alguien que, porfi ado, se niega a moverse

*

En la sombra: el sol se ha puesto,
yo quedé aquí cuando todos se fueron
Oí cerrarse las puertas, los motores partir
y los sonidos desaparecer

todas las imágenes; todo desaparece pero el espejo
queda allí
Libera una habitación en las paredes

Jan Wolkers Sueña

Justo antes de dormirme
vi caer una sábana,
el país que se hundía profundamente
bajo la superfi cie del mar

En una isla está Jan Wolkers
y retuerce esculturas
de su cuerpo añoso,
forcejea y derriba
cuando las palabras cesan

Con su espalda resiste
al Mar del Norte

En tierra fi rme serpentean los caminos
lejos, en la niebla,
y las ovejas se hunden de continuo
en tierra pantanosa

Jan Wolkers sueña
con una mañana de hace tiempo,
y el olor a meada de miles
de hacinadas creaturas

Sueña con la mujer
que se sentó en su lavabo
y con una ginebra fría


Llegar a alguna parte

El agonizante Ezra Pound

contempla la obra de su vida,
se arrepiente de todo

“Una urraca hinchada en
sol cambiante”

Reconocer:
el único
cabal
conocimiento se halla
en la ignorancia


Cambio

Lo nuevo no son todos esos
autos de ninguna parte
o sillas azul claro en la cocina

Lo nuevo es que ningún
cambio acontece
nunca jamás

Otra vez caemos
afuera y los árboles que están
tardíos este año

¿Qué es lo que quieres?
Una fobia una sicosis un martillo
una voz que aúlla en el tacho de basura

Para Don Van Vliet

Cadillac

Naufragio rescatado en el suburbio,
estacionamiento, mundo de contenedores,
buque de guerra negro en camino
Viaje que se inclina a todos lados:
roto el timón, herrumbradas las partes,
agujero que atraviesa el piso

Mañana invernal de anticongelante,
sombrío esmog un desolado
calor de cupé

Este no es un coche drogadicto,
no es un Ford anfetamínico

my baby drove up in a brand new
Cadillac

Una negra, temprana mañana enciendes
tus ojos,
estiras tu espinazo entre
tus muslos, te preguntas cómo
hemos llegado a esto

Parpadeas azul
polvo de persiana
líneas amarillas de alumbrado


Las casas se enciended mientras trepan

caídaenmediodela noche
desde aeropuertos

del otro lado
del mapa


*

Sismo de nubes; oscurece en la tarde
Crujen los aparatos de radio, el pueblo reúne sus vituallas y niños Los barcos son
amarrados, librados de su carga
lobos de mar caen como fruta en tierra fi rme, forcejean cuesta arriba y hacen rodar
guijarros

Los secos hoteleros que en el día entregan colchones para tomar sol
bajan faroles de los árboles, creen que el invierno
pronto terminará

Cielocomocaída; dios rueda por el suelo.
Tal vez el viejo de la barba hace sonar su risa, escancia cerveza
en gran jarrón y muestra un color peculiar, más o menos sonido de violín

En el bar de cócteles bailan los turistas jubilados frenéticos, de lado
se pisotean entre sí
Carbón y pescado se brindan a los fuegos, las casas se encienden trepando
la montaña

Strindberg retumba

Strindberg retumba en la radio, graniza
sobre la barra que dispusimos:
el tanque de agua rebosa sobre los bordes
y así el lago

Nos sentamos muy juntos y vemos la palid ez invernal
caer sobre agosto
Escuchamos abrirse los élitros de las aves de presa, picos que desgarran
la carne vencida

Sobre August cae una sombra de radio;
va a la deriva, pasa sobre los sembrados y baja hacia la tierra
Se vuelve un enorme animal que se desliza
entre piedras y raíces

Se vuelve un ojo de huracán de arena brotando, un hemisferio
de piel y dientes,
ojos que blanquean a pesar de la oscuridá

Retrovisor

Intento raspar todo
eso que no está en su lugar

Recuerdos de otros:
pegotines coloridos
sobre viejas fotografías blanco y negro

*

Vacaciones de verano, días sin nubes
Solo a la mesa del desayuno
en una casa que huele a orín, leche y miel;
olores de anciano

*

Tierra caliente de corteza de pino, recuerdo
cómo se sentía cómo olía
Un hoyo en el bosque donde duermen todos los vikingos,
donde el aire estuvo quieto un día
y un niño encontró un viejo coche

Estaba muerto pero olía como vida,
como aceite y baquelita como cuero seco, resquebrajado
en el eterno sol de todos los veranos

Como los cientos de miles de quilómetros que vio pasar
en el retroviso


Canción del tren de cercanías

Tarde en Kullamannen
campos de neblina de octubre
Dije palabras olvidadas, cayeron muertas
en la mesa del almuerzo
Pero algo surgió, una mano
atravesó una hoja de gelatina
de pena

Me siento como un tren

Más allá sueños
de una tierra al otro lado del hemisferio,
y una habitación que está esperando
Un teléfono que suena
y un humo que lentamente penetra

No como lluvia del otro lado de la ventana,
se ve su rostro en medio de cardos
y centeno recién cosechado

A lo lejos surge la torre de la iglesia
y los gallos de las veletas y las antenas
por sobre el rumor de las olas

Palabras importantes a la mesa del almuerzo
y una ladera de montaña se rajó
un rostro de arcilla apareció
con ojos y boca y nariz
y todo lo que nadie sabía estaba allí
Un camino fue arado como
para entrar a una vida

Me siento como un tren

Voces adultas que hablan
en celulares,
pequeñas respuestas mensajes breves
Nadie viaja ya más allá de esta
bañera vacilante,
pero pasando el bosque de pinos mal ubicado
el bosquecillo donde estará nuestra casa

Ha desaparecido alguien,
hemos perdido a alguno por el camino
Tiempo ahorrado en mi disco duro,
un viaje hacia atrás por los siglos

me siento como un tren

Viajo hacia una tormenta
y todo empalidecerá:
la gente y sus celulares
con señales Ricky Martin
y pequeños asientos y la euforia tonta
de los diarios de la tarde
Casas grises en bosquecillos, vida
que se vive en lo oculto
Movimientos sutiles tras cortinas

La lluvia castiga el pasto y
los graneros limpios de polvo
como abuela castiga las alfombras de la granja

Los graneros en la lluvia, el tictac
del reloj de la cocina y el reloj de la muerte en el suelo
Ha vuelto a mí,
di un paso atrás en el tiempo
pero allí ya no había lugar para mí

Me siento como un tren
Me bajo, ahora me quedo aquí

El nombre del boliche es Square Side

Ya no pájaros aquí
cuidan a los marinos
que se quedan en tierra

Tras sus jarros
hasta que el reloj resuena:
la niebla se ha atenuado,
sobre el lago la luz

La espuma gira y queda
en flojos bigotes
Ávidas lenguas lamen,
se enlazan entre sí
Ojos ladinos vigilan
tras sus lentes

Toda la noche han
empavesado navíos aquí:
las naves pasan sin cesar por
este puerto
con su peligrosa carga

Como mi abuela desapareció
desaparecen ellos,
ruta abajo en las sombras

Ya no pájaros aquí
a bordo
esperan comida inútilmente

Traducciones de Roberto Mascaró
©2002-2004